Fijo, porcentaje o mixto: con la misma producción, cambia quién se queda con qué. Pon a cada dentista que trabaja contigo, compara los tres esquemas lado a lado y descubre hasta qué porcentaje puedes subirle antes de que tu clínica deje de ganar.
Comparar los esquemasLa mayoría de los dueños pagamos como nos pagaron a nosotros, o como paga la clínica de junto, sin hacer la cuenta. Y pasan dos cosas. A veces pagamos de más y no lo vemos, porque nunca restamos el sillón, el laboratorio y los sueldos del equipo que ese dentista usa. Y otras veces pagamos de menos al dentista joven que más produce, y un día nos avisa que se va a poner su propio consultorio. En los dos casos el problema es el mismo: no sabíamos cuánto le deja cada dentista a la clínica.
Un buen esquema le paga más a quien produce más, y aun así le deja a tu clínica.
No se trata de pagar lo menos posible. Se trata de saber hasta dónde puedes subirle a un buen dentista sin poner en riesgo tu clínica, y de tener algo más que dinero para que prefiera quedarse.
Las tres sirven. Lo que cambia es quién carga el riesgo cuando un mes sale flojo.
Le pagas lo mismo cada mes, produzca lo que produzca. Al dentista le da tranquilidad. A ti te sale barato cuando produce mucho y caro cuando produce poco: en los meses flojos, la diferencia sale de la clínica.
Le pagas una parte de lo que cobra. Si produce más, gana más, y la clínica también. Si produce poco, gana poco, y ahí es donde el dentista joven se desespera. Importa mucho si el porcentaje es antes o después del laboratorio.
Un piso fijo para que viva tranquilo y un porcentaje para que crecer le convenga. Es el que más se usa para retener a alguien que va empezando, porque comparte el riesgo entre los dos.
Lo que cobró cada dentista el mes pasado, de tu sistema o de tu libreta. Si puedes, saca el promedio de tres meses: un solo mes engaña.
Lo que pagó la clínica en laboratorio e insumos por los casos de ese dentista. Es lo primero que sale de lo que produce, antes de repartir.
Cada hora que ocupa un sillón le cuesta a la clínica renta, luz, asistente y recepción. Si ya sabes tu hora-sillón, úsala. Si no, reparte tus gastos fijos.
La herramienta te dice cuánto ganaría y cuánto te dejaría cada uno con fijo, con porcentaje y con mixto, sin cambiar nada más.
Con el punto de quiebre sabes hasta dónde puedes subir. Con eso ya no negocias a ciegas: le explicas al dentista cómo crece lo que gana si crece lo que produce.
No cuánto produce: cuánto le queda a la clínica después de pagarle y de su sillón.
Ves si algún esquema hace que la clínica pierda con alguien, antes de que pase meses así.
Sabes exactamente hasta qué porcentaje puedes llegar y cuánto te cuesta cada punto.
Le enseñas un camino claro: si produce más, gana más, con escalones que él puede ver.
Una regla que todos entienden evita el "a él le pagas más que a mí" en el pasillo.
Ves cuánto riesgo cargas con cada esquema cuando la agenda baja.
Pon el costo de tu clínica, los esquemas que quieres comparar y a cada dentista. Aproximado está bien; se guarda en este navegador.
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Cada dentista ocupa un sillón, una asistente y la recepción. Para saber cuánto te deja de verdad, hay que restarle eso. Elige cómo lo quieres calcular.
Los esquemas que quieres comparar
Los números del ejemplo son inventados para enseñar la cuenta, no son promedios del mercado. Cámbialos por los que tú pagarías.
Usa un nombre o un alias. Producción es lo que cobró en el mes. Laboratorio y materiales es lo que pagó la clínica por sus casos. El porcentaje se puede calcular sobre todo lo que produce o después de quitar el laboratorio; eso cambia mucho la cuenta.
La suma de todos tus dentistas, con la misma producción, en cada esquema.
Después de pagarles, su laboratorio y su sillón.
Entre todos tus dentistas, al mes.
Lo que cobraron en el mes.
Un dentista que va empezando quiere dos cosas: ganar más conforme mejora y aprender. Un escalón de porcentaje le enseña el camino con números. Pruébalo: un porcentaje hasta cierta producción y otro más alto sobre lo que pase de ahí.
Y lo que no es dinero
Un punto más de porcentaje al cumplir un año y otro a los dos, escrito desde el primer día. Le dice "aquí tienes futuro" sin que lo tenga que pedir.
Que entre contigo a los casos complejos y, cuando esté listo, los lleve él. Para alguien que empieza, eso vale más que mil pesos al mes.
Un diplomado o curso al año, pagado a medias o completo si se queda cierto tiempo. Aprende, y lo aprende para tu clínica.
Pacientes que tu clínica le consigue, una asistente que sabe trabajar con él y alguien que cobra por él. Es lo que no tiene si se va solo.
Los números de ejemplo son inventados para enseñar la cuenta; no son promedios del mercado. Lo que le queda a la clínica es antes de tu sueldo como dueño y antes de impuestos. Para el tipo de contrato (honorarios o nómina) y lo que implica en impuestos y seguridad social, platícalo con tu contador.
¡Listo, tu herramienta está abierta!
Si nos dejaste correo, también te llegó cómo usarla. Empieza por el costo de tu clínica y después agrega a tu primer dentista.
En la masterclass de este tema te enseñamos a armar el esquema completo: cómo elegir entre fijo, porcentaje y mixto según la etapa de cada dentista, cómo escribir el acuerdo para que no haya malentendidos y cómo platicar un cambio de esquema con alguien que ya trabaja contigo.
Llévame a la masterclass de compensaciónLeemos el mundo dental completo y te mandamos solo lo que merece tu atención, con un AI Play aplicable y una herramienta gratis en cada edición. Diez minutos a la semana.
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