En septiembre, un juzgado de Madrid declaró en concurso de acreedores a Vivanta, una cadena dental española. El concurso es el proceso judicial para una empresa que ya no puede pagar sus deudas: ahí se decide si se reorganiza, se vende o se liquida. El comprador propuesto es Vitaldent (hoy Donte Group), que tuvo su propio escándalo en 2016, sobrevivió y facturó 428 millones de euros en 2025. La venta no está cerrada: según la prensa española, la Abogacía del Estado pidió frenarla el 5 de octubre.
Una cadena cae y la quiere comprar otra que también estuvo en crisis. ¿Qué separa a una de la otra?
Aquí te damos nuestro análisis. Una advertencia: no encontramos un solo estudio revisado por pares que mida qué hace exitosa a una cadena dental. Lo que sigue es un patrón de casos con cifras públicas, casi todas declaradas por las empresas o publicadas por la prensa; no es una ley.
La respuesta fácil es lo que veríamos a simple vista, mala difusión, ventas o publicidad. Pero en sus cuentas auditadas de 2023, Vivanta gastaba 6% de sus ventas en publicidad y 64% en personal. Tampoco es ser dueño de las clínicas: Vitaldent es dueña de sus 440 y crece; Dentix (España) también era dueña de las suyas y quebró. Y no es la deuda por sí sola, como muestra Heartland (USA).
Los que duran
Dentalia, cadena mexicana, asegura en entrevista con Expansión, tres de cada cuatro pacientes llegan por aseguradoras y empresas; tiene 60 clínicas propias, 590 afiliadas, 1.5 millones de beneficiarios, y sus ingresos crecieron 25% en 2025.
Dentalia no es un seguro. Vende planes dentales que le llegan al paciente dentro de su seguro de gastos médicos o como prestación de su trabajo. Su activo es el contrato, no la clínica: mientras la empresa cliente renueva, los pacientes siguen llegando sin salir a buscarlos uno por uno. Su director dice que entre los clientes corporativos el plan se usa cerca de 30% y se renueva más de 98%. Un plan que se usa poco y se renueva mucho es la economía de un seguro.
Sonría, en Colombia, dice tener un margen cercano a 10%, y a sus pacientes les prestan unos diez aliados financieros, entre ellos Bancolombia y Davivienda.
Vitaldent crece comprando consultorios independientes y quedándose con sus dentistas y sus pacientes. A Heartland, en Estados Unidos, S&P le subió la calificación en mayo porque espera que financie la mayor parte de su crecimiento con su propio flujo; aun así, su deuda sigue en grado especulativo.
Dentisalud, también en Colombia, es un caso aparte: lleva 30 años y opera 33 clínicas; hace diez años eran 50. Dura reconfigurándose, no creciendo.
Los que cayeron
Al cierre de 2023, según sus cuentas auditadas, Vivanta tenía 50.5 millones de euros de tratamientos cobrados y sin hacer: casi la mitad de lo que vendía en un año. La dirección llamaba "habitual en el mercado" a deber en el corto plazo más de lo que tenía para pagarlo. Nuestra lectura de esas cuentas: el anticipo del paciente estaba financiando la operación, y eso funciona mientras entran ventas nuevas.
Dentix, en España, y su filial mexicana, Dentimex, crecieron vendiendo tratamientos con créditos al consumo y abriendo clínicas propias. Dentix entró en concurso en 2020; ese año Dentimex cerró 39 unidades en México y siguió cobrando, como contamos en la primera edición. iDental, también española, siguió una ruta parecida, también con financieras de terceros, y quebró en 2018.
Dentix Colombia pasó de 52 clínicas a 22 sedes y está en recuperación empresarial, un proceso para reorganizar deudas que no es quiebra. Según datos de la Superintendencia de Industria y Comercio citados por Noticias Caracol, acumula 218 de las 371 quejas contra clínicas dentales entre enero de 2024 y abril de 2026.
Bupa, en Reino Unido, no quebró: se encogió. En 2023 anunció que cerraría, vendería o fusionaría 85 consultorios porque no conseguía dentistas para atender su contrato con el sistema público, por cómo estaba diseñado ese contrato y por la inflación. Tener un pagador que se renueva no basta si lo que paga no alcanza.
El patrón
En estos casos se repite algo. Los que duran tienen un pagador que se renueva o crecen con su propio flujo. Los que caen cobraron antes de entregar y usaron ese dinero para crecer. Financiar al paciente no es lo que los separa: Sonría lo hace y le va bien; iDental también lo hacía. Lo que cambia es si la clínica cobra todo antes de hacer el trabajo y en qué se gasta ese dinero.
Hay una tercera palanca: el dentista. En Estados Unidos, uno de cada seis dentistas ya trabaja afiliado a un DSO (las empresas que administran grupos de consultorios), y entre los que tienen menos de diez años de egresados, uno de cada cuatro. Una cadena que no consigue dentistas puede encogerse: le pasó a Bupa.
Lo que puedes copiar sin ser cadena
Ninguna de las tres palancas exige ser cadena, y en México el consultorio típico es chico: 99.5% de los más de 76 mil consultorios dentales privados del DENUE tiene diez personas ocupadas o menos.
El canal por contrato. En México hay al menos una aseguradora dental autorizada por la CNSF, Dentegra, cuya red se apoya en consultorios independientes. Afiliarte a una red así, o firmar convenios con empresas de tu zona para atender a sus empleados, es una opción para evaluar y darte a conocer. En nuestra opinión, los precios y pagos a honorarios que manejan son bajos, pero pueden generar flujo de efectivo a tu clínica.
Crecer sin gastarte el anticipo. Si cobras por adelantado, ese dinero ya tiene dueño: es un tratamiento que debes. ¿Cuánto tienes cobrado de tratamientos que no has terminado, y ese dinero está pagando gastos o un sillón nuevo?
Algo que ofrecerle al dentista joven. En Estados Unidos, uno de cada cuatro dentistas con menos de diez años de egresado ya trabaja afiliado a un DSO. ¿Qué tiene tu clínica para que un dentista joven prefiera quedarse?